Sigamos con vida en la Vida

“Desde nuestro hogar hemos seguido ministrando sin parar”

La mayor parte de este año 2020 la pasé encerrado en mi vivienda junto a mi esposa. Nuestras salidas al exterior fueron las estrictamente necesarias por cuestiones de familia, asuntos indelegables, tratamientos médicos y por nuestra función Pastoral.

Tengo un trasplante de riñón y diariamente tomo medicamentos que mantienen mis defensas bajas por lo que mi sistema inmunológico está seriamente comprometido y permanentemente débil. Toda la recomendación médica es evitar lo más posible exponerme ante el peligro que representa para mis las enfermedades contagiosas. Como si fuera poco, también sufrí un infarto, por lo que me sistema cardiaco está comprometido. Para completar mi esposa fue operada recientemente por su condición de salud la cual también debe evitar exponerse a los virus particularmente al covid-19.

“Hemos estado encerrados casi todo el año, pero no hemos dejado de ser productivos principalmente en los asuntos del Reino de Dios” 

En cuanto a nuestra función Pastoral, si bien es cierto que nuestras reuniones presenciales han sido reducidas a una sola vez por semana, la realidad es que seguimos trabajando intensamente, ante los nuevos desafíos para seguir edificando a los hijos de Dios en la Verdad Eterna.

No hay duda de que todos estamos adaptándonos a una nueva realidad en nuestra existencia natural de la cual nosotros como ministros también nos ha tocado experimentar.

“La Iglesia de Cristo es un organismo que tiene la Vida de Cristo y está funcional a pesar de las adversidades y limitaciones naturales”

La realidad es que debemos tener claro que nosotros somos los que en lo natural estamos limitados, porque la Iglesia de Cristo sigue operando en el Propósito Eterno

Ciertamente nuestros contextos han cambiado y estamos adaptándonos a nuevas realidades, pero no olvidemos que seguimos siendo Ministros Competentes del Nuevo Pacto.

Lo que ministremos en este tiempo será determinante. Nuestro compromiso con la Palabra revelada a nuestro espíritu determinará nuestra efectividad en el Cuerpo de Cristo.

No ministramos para complacer y satisfacer conceptos humanos, ni para impresionar a las masas, ministramos para afirmar a los hijos de Dios en Cristo Jesús, que es la Paz y el consuelo para aquellos que sufren y para los que deben nacer de nuevo.

“Todo lo que haya sido edificado fuera del diseño eterno está colapsando”

La Iglesia no está en cuarentena, sino que estamos en Cristo y lo que percibo en el espíritu es que se está eliminando todo tipo de distracción de los asuntos domésticos en lo cual nos envolvimos casi inconscientemente arrastrados por la corriente de la costumbre y tradición.

“No hay duda que Cristo está alineando a Su Iglesia en Él”

Estamos siendo revitalizados en el espíritu al desconectarnos de las trivialidades del activismo en las cuales estuvimos envueltos exhaustivamente.

La soberanía de Dios está siendo manifiesta en Sus hijos. La Iglesia está accediendo a los misterios de Dios, porque la revelación de Cristo no se quedó en edificios, sino que finalmente está siendo revelada en Sus hijos.

Somos Pastores que presidimos una congregación local, pero nuestra función es de manera global para el Cuerpo de Cristo. Esa función solo podrá ser ejercida de manera correcta siendo buenos administradores de la Gracia Eterna.

Siempre tendremos a los incompetentes que nos acusan, critican, se burlan y cuestionan nuestro compromiso con la función delegada en el Propósito Eterno. Son iguales a los que se burlaron de Jesús:

La gente que pasaba por allí gritaba insultos y movía la cabeza en forma burlona.  «¡Pero mírate ahora! —le gritaban—. Dijiste que ibas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres días. Muy bien, si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz». (Mateo 27:39-40 NTV) Son iguales a lo que se burlaron de Esteban cuando lo apedreaban, iguales a los que criticaban a Pablo por estar encarcelado.

“Si alguien demostró que estar enclaustrado no es una limitación para edificar a los hermanos en Cristo fue el Apóstol Pablo. No estaba cómodo, pero en condiciones paupérrimas cumplió con su asignación. Que mucho tenemos que aprender y madurar”

En vez de estar criticando lo que no hacen, les insto a que toda Palabra que salga de nuestra boca sea para dar a conocer a Cristo. Que todo lo que hablemos edifique a la Iglesia. En Cristo tenemos Su Vida impartida y la Verdad del Reino que debemos transmitir como fundamento sólido sobre el cual afirmamos a los hijos de Dios.

El Espíritu Santo nos está dirigiendo a sincronizarnos e identificarnos como un Cuerpo sin depender de formas religiosas humanas.

Descansemos y confiemos en la fidelidad de Dios. El nos escogió en Cristo para esta honorable función la cual conlleva enormes responsabilidades, pero a su vez tiene grandes recompensas y galardones espirituales.

Les comparto el siguiente segmento tomado del libro “Señores del Tiempo” de mi amigo el Apóstol Juan Ballistreri:

“Jesús tuvo que enfrentar situaciones de muerte durante su ministerio terrenal. Él manejaba el tiempo y la muerte desde una perspectiva eterna; como tipo y sombra de lo que habría de venir, porque ambas cosas se superaron en la cruz. El apóstol Pablo declaró: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1Corintios 15:55). En otras palabras: Si la muerte no tiene ninguna ascendencia sobre lo eterno, es porque la eternidad ya se estableció́ entre nosotros.

Necesitamos recibir una revelación de la muerte desde la perspectiva de la Cruz para poder concebir la vida desde la eternidad.

Uno de los objetivos clave que debemos abrazar en este tiempo es mantenernos con vida. No porque esto tenga un valor eterno en sí mismo; no obstante, todo lo que ocurre en el plano natural siempre refleja una realidad de la dimensión espiritual. Si el Señor decide recogernos, debemos estar seguros que fue su decisión soberana y no como consecuencia de nuestras decisiones negligentes. Todos deben quedarse tranquilos ante nuestra muerte, porque no habrá́ ocurrido como el fruto de nuestras decisiones caprichosas. Resolver el asunto de la muerte nos permitirá́ caminar con un concepto claro de eternidad mientras habitamos un cuerpo físico”

Vivamos en la razón de nuestra existencia que es manifestar a Cristo.

Mantente con vida en la Vida, viviendo en Cristo.

¡Gracia y Paz!

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