El Desfile de Lámparas

He visto el mismo concepto de escena en varias películas, pero de diferentes formas. Me refiero a esa escena cuando alguien llega herido a un hospital y mientras los transportan en una camilla a la sala de operaciones, el tiro de cámara se enfoca desde la perspectiva del paciente acostado mirando al techo mientras va pasando las lámparas fluorescentes. Siempre me ha estado curioso qué tiene de particular esa escena que es frecuente en decenas de películas y he llegado a la conclusión que genera cierto tipo de suspenso, tensión y ansiedad en el espectador.

En los pasados días experimenté esa escena, pero en la vida real al ser intervenido en dos ocasiones. Vi el desfile de lámparas en el techo mientras era llevado en camilla a la sala de operaciones. En el trayecto mientras veía las lámparas, en mi mente oraba a Dios. No niego que estaba un poco ansioso, pero confiado y afirmado en Cristo.

Un estudio sobre la psicosis hospitalaria reflejó que la desorientación y los cambios de ánimo son habituales en la mayoría de los pacientes internados. Estos estados se deben por la alteración en los ciclos de sueño, la iluminación permanente y hasta la ausencia de ventanas que pueden provocar sensaciones de inseguridad, ansiedad y hasta pánico, que al aumentarse por la incertidumbre que provoca el estar enfermo se transforman, en muchos casos, en verdaderos trastornos emocionales.

Estuve once días hospitalizado recibiendo tratamiento médico por una condición cardiaca. Como parte del proceso, constantemente entraban y salían a la habitación personal médico, pero en su mayoría enfermeras. En una de las noches me llamó la atención el comentario de una y cito: “Cada vez que entro a este cuarto siento Paz” Mi respuesta fue espontánea y categórica: “Es que yo no estoy en guerra. Hace tiempo dejé de guerrear para vivir en la Paz de Dios”. Ella me miró y me preguntó: ¿Será que los otros están guerra, incluyéndome?

“La Paz de Dios no es un concepto o sensación, es una realidad que debe definir nuestra vida”

»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” – Jesucristo (Juan 14:27 NTV)

La Paz a la que se refería Jesús no es una sensación placentera. Es la Paz que nos trasciende y nos define en todas las circunstancias. Es una realidad de la Salvación en Cristo Jesús. Es la Paz con Dios y con todos los que comparten la vida de Cristo. Es mas que una emoción humana, pero por supuesto afectará favorablemente nuestras emociones.

Hay muchas cosas que hacemos para sentir paz. Tales como técnicas de respiración, vacaciones, meditación o variedad de bebidas, dinero, medicamentos, etc que pueden hacernos sentir en paz, pero ninguna de ellas le garantiza al alma la realidad de la paz.

“La Paz de Dios es una realidad espiritual en nosotros que se transforma en una experiencia humana a través del entendimiento de la realidad de Cristo en nosotros”

La realidad de la Paz de Cristo no es circunstancial ni situacional.

“La Verdadera Paz de Dios que es en Cristo Jesús, debe definir nuestras emociones, no que nuestras emociones definan la Paz de Dios”

Son lugar a dudas, desde el momento en que se diagnostica una enfermedad cuyo tratamiento va a requerir un ingreso hospitalario para la realización de una intervención quirúrgica, tanto el paciente como sus familiares o cuidadores primarios se ven implicados en un proceso durante el cual pueden experimentar diversas alteraciones emocionales. Esto es innegable y lo he experimentado. Por eso es importante conocer la verdadera Paz, para que nuestras emociones y sentimientos sean gobernados por la Vida de Cristo en nosotros.  

“El que depende este mundo está intranquilo y en guerra, pero los que tenemos a Cristo estamos en Paz”

¡Gracia y Paz!

*Nota de Agradecimiento

A todo el personal médico, de enfermería , sala de operaciones, recovery y administrativo del Manatí Medical Center por sus excelentes atenciones y trato humano. En particular a un matrimonio de la gerencia, que por privacidad no menciono sus nombres, pero que han sido un regalo de Dios para nuestras vidas. Que la Gracia y el favor de Dios sobreabunden sobre todos.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlos Hidalgo dice:

    Mi amado Pastor:
    Un Saludo Fraterno desde El Salvador ,
    muchas gracias por la edificacion de esta palabra.
    Cuanto concepto humano y del alma se impronta por el Adán caído, pero gracias sean dadas al Señor por la revelación de la verdad presente a nuestras vidas.
    Bendecidos en Cristo.

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  2. Lucy Pagán dice:

    Muchas bendiciones Pastor, Dios nos da la paz que sobrepasa todo entendimiento humano, y nos llena de gozo, he estado con mi esposo hospitalizado, seguidamente y sentido angustia y temor como humana, pero al saber que nuestro señor prometió estar todos los días conmigo recobro fuerzas y continuo, el es verás solo disponernos a experimentar esa vida en Cristo Jesús y sentimos la paz que el nos prometió. Bendiciones,

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  3. gorritz56 dice:

    Que bueno es Dios! Acabo de leer este escrito, y tengo lágrimas en mis ojos porque me identifico en esta experiencia y en este sentir que usted pastor Ginés experimenta en su diario vivir. Doy gracias a nuestro Padre Celestial por su vida, doy gracias por la obra tan maravillosa que ha venido realizando a través de ustedes; doy gracias por su pronta recuperación, y doy gracias porque me ha permitido conocerles y ser afirmada en Cristo Jesús, a través de sus palabras. Un abrazo fraterno 🙏

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