Temporadas y Estaciones

Todos en nuestro transitar por la vida pasaremos por distintas temporadas en las cuales experimentaremos cambios en nuestros contextos, entornos y panoramas.

Naturalmente se conoce como las estaciones del año los cuatro periodos en los cuales ciertas condiciones climáticas se mantienen durante aproximadamente tres meses cada una. Se denominan primavera, verano, otoño e invierno. En Puerto Rico no es tan marcado el cambio de estaciones, como lo es en otros lugares, por ser un lugar tropical .

En el comienzo de mi función pastoral recuerdo que prediqué un mensaje basado en el conocido Salmo 23 en el cual resaltaba el cuidado de Dios para con nosotros en todas las temporadas y estaciones de nuestra vida.

Salmo 23

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Esta es una verdad irrefutable e invariable. Jamás estaremos solos porque Dios se aseguró de estar con nosotros siempre al impartirnos la vida de Cristo a cada uno de sus hijos.

“Las temporadas cambian, pero lo que jamás cambiará es la Verdad Eterna de que estamos en Cristo”

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Este versículo, desde mi perspectiva, describe la primavera cuando las temperaturas son más cálidas y agradables. Se caracteriza porque comienzan a florecer las plantas y básicamente todo es hermoso. Esta es la temporada en la cual nunca quisiéramos salir. Descanso, reposo, tranquilidad, paz…que bien se siente estar acostado sobre una grama mullida y verdosa respirando aire fresco, pero lamento interrumpirle la terapia imaginaria, la realidad es que esta temporada no es permanente.

3 Confortará mi alma;

Cuando comienzan a registrarse las altas temperaturas y los días son más largos que las noches estamos atravesando el verano. Esos días calurosos en nuestra vida que sentimos como si estuviéramos atravesando un desierto, es necesario ser confortados.

“Cuando nuestra alma está sedienta y necesitada del agua eterna, Cristo es la fuente del agua que sacia nuestra sed espiritual”

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Habrá temporadas en nuestra vida que tendremos que cruzar caminos llenos de hojas como ocurre en el otoño. Las temperaturas comienzan a descender y los días son más frescos, lluviosos, con mucho viento y particularmente se caracteriza por los periodos tormentosos y huracanados.

“Cuando no veamos con claridad el camino que ha sido cubierto por las hojas de las dificultades y los vientos soplen fuerte, confiemos que seremos dirigidos por la senda correcta porque Cristo es nuestro Camino

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aunque no queramos, será inevitable que enfrentemos épocas de invierno. Los días son más cortos y las noches son más largas y friolentas, o sea se pasa más tiempo es oscuridad. Es en los valles de sombra que no vemos nada, pero somos infundido por la seguridad de que Cristo está con nosotros.

Esta vida natural es un ciclo de tiempos, épocas y estaciones que traen sus propios retos y desafíos. Lo importante es madurar y adquirir experiencia cada vez que tengamos que enfrentarlas.

“Después de cada invierno llega la primavera y es que luego de la tormenta viene la calma y después de cada situación difícil y de luchas, vendrán tiempos de restauración y reposo”

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Regresamos a la primavera, pero no con mentalidad de ovejas que comen pastos, sino de hijos que se sientan a la mesa. En la primera primavera se nos alimentó como ovejas, pero usted y yo somos hijos de Dios en Cristo alimentados por Su Gracia a pesar de los procesos angustiosos.

Unges mi cabeza con aceite;

Volveremos a enfrentar nuestros veranos, pero como ungidos en el Ungido. Esa unción hace que aquellas cosas que nos quieran asfixiar y deshidratar espiritualmente, nos resbalen. A veces será candentes las criticas, burlas y opiniones, pero que nos resbale. El aceite es un repelente y Cristo en nosotros repele lo que no es deDios

mi copa está rebosando.

Veremos de nuevo las hojas caer en los otoños, pero estaremos rebosando. Vendrán problemas tormentosos, pero la provisión de Cristo es tanta que estaremos rebosante y desbordante.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Volverá hacer frio y las noches serán más largas y oscuras como en el inverno, pero esta vez no será la vara y el cayado, sino el bien y la misericordia que en vez de infundir aliento, al estar ya llenos de Cristo, nos siguen mientras estemos aquí en la tierra hasta que…


Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

“La casa de Dios es Cristo y en Él habitamos eternamente”

¡Gracia y Paz!

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