Enfrentando los desafíos del Presente

A Dios no le intimida para nada ningún desafío natural ni espiritual. Como integrantes de la Iglesia de Cristo tenemos retos y desafíos constantemente. De hecho, cuando Cristo se encarnó en Jesús, enfrentó sus desafíos. Tuvo que afrontar la severa desaprobación, aún de sus conocidos, a causa de lo que manifestaba.

“La Iglesia es el Cuerpo de Cristo aquí en la tierra que desde el mismo comienzo con la resurrección de Cristo ha estado enfrentando desafíos”

Cada temporada trae consigo sus adversidades, pero Cristo es el mismo, el Evangelio es el mismo, el Espíritu Santo es el mismo, Dios es el mismo y más que suficiente para enfrentar cualquier desafío en cualquier temporada. En Cristo podemos afrontar los desafíos de la vida cotidiana que surgirán a medida que vamos avanzando en la proclamación y administración del Evangelio.

Sería bueno revisar si los problemas que estamos enfrentando tienen que ver por la causa de Cristo o son sencillamente son desafíos humanistas relacionado a nuestros asuntos temporeros que en nada tiene que ver con nuestra fe.

“A veces no nos damos cuenta, pero se nos escapa la vida natural resolviendo problemas domésticos”

Me consta que muchos ministros hemos estamos en algún momento agotado, cargado, drenado, fatigado, hastiado, sin fuerza por asuntos para los cuales Cristo no nos constituyó Ministros Competentes de Su Nuevo Pacto. Me parece que uno de los más grandes retos y desafíos que tenemos en el presente es ser coherente como un ministro del Nuevo Pacto.

“Deberíamos dejar de estas reaccionando de acuerdo con nuestro entorno y simplemente seguir accionando en el Propósito Eterno de la Iglesia de Cristo”

“Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero” – Jesucristo (Juan 15:18 NTV)

La vida de Cristo en nosotros demanda, no por imposición, sino por naturaleza un compromiso serio con la Verdad. La Palabra de Gracia y Verdad no la podemos tomar con liviandad ni a la ligera, tampoco ser negligentes ni indiferentes. Estamos en una temporada en la cual no se puede seguir jugando en la carne con las cosas del Espíritu. Entre mayor iluminación sobre lo que se nos ha sido confiado en Cristo, requerirá mayor seriedad y responsabilidad.

“No es lo mismo decir que estamos firmes en Cristo, hasta que se pruebe cuando nos persigan por la causa de Cristo”

Cristo nos define a tal grado que, aunque nos persigan, nos critiquen nos abandonen y no nos entienda, eso será irrelevante. Por eso se requiere mayor profundidad en el entendimiento de quien es Cristo en nosotros.

Gran parte de nosotros es producto de una generación que fue mal formada en la Verdad de Cristo. Por supuesto que damos gracias a Dios por los hombres y mujeres que nos enseñaron los rudimentos, lo que entendían nos enseñaron, pero honrarlos no es quedarse igual, sino ser transformados en el entendimiento de Cristo.

“Toda iluminación de la revelación de Cristo demandará el desprendimiento de todo lo que impide que Cristo crezca en nosotros”

Cuando se nos es revelada la Verdad de Cristo que hemos ignorado por mucho tiempo al estar entretenidos con nuestras fraseología y asuntos domésticos, nuestra razón e inteligencia humana se resistirá.

Nuestro mayor reto, no es lo que pasa afuera, es la revolución en nuestra mente cuando Cristo se revela, porque desplaza todo lo que no es Cristo en nosotros. Nos tocó vivir en esta generación y tenemos la encomienda divina de manifestar a Cristo.

“Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo – Jesucristo (Juan 18:36 NTV)

La religión es parte del sistema del mundo cuyo sistema tiene como finalidad, oponerse a Cristo como Señor para entronar al hombre. Dios desea que como Iglesia trascendamos en Cristo porque todo fue creado en Él, por Él y para Él.

Se nos ha sido encomendado algo que trasciende la razón humana. Existe una obligación y responsabilidad a obedecer, tanto moral como espiritualmente, por la naturaleza espiritual que nos gobierna porque estamos en Cristo y El está en nosotros, pero por encima de cualquier asunto natural, está nuestra Fe.  

¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte?  Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó” Romanos 8:35 y 37 NTV

Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo! Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos” Romanos 12:14-18 NTV

Estamos en este mundo (planeta), pero no pertenecemos al mundo (sistema pecaminoso), aunque estamos para manifestar a Cristo al mundo (humanidad)

¡Gracia y Paz!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s