La Primera Pregunta

Los seres humanos somos como una máquina de producción en masa de preguntas. Constantemente estamos en la búsqueda de respuestas. Se define la palabra pregunta como un enunciado interrogativo que se emite con la intención de conocer algo u obtener alguna información. Se pregunta para obtener respuestas que nos satisfagan.

“Queremos respuestas que nos tranquilicen, pero el detalle es que, si ignoramos sobre un asunto, nos darán respuestas que nos satisfarán, aunque corramos el riesgo de que no sean correctas”

Tal vez ha visto algunas conferencias de prensa en las cuales los periodistas hacen cantidad de preguntas y en mi experiencia como reportero en la prensa, radial y televisiva hice múltiples preguntas, particularmente a políticos cuyas respuestas no eran respuestas. De ahí el descontento en la ciudadanía, porque sus respuestas ambiguas no satisfacían a la ciudadanía, porque no aclaraban el asunto ni tampoco pretendían aclararlo.

La esencia de las preguntas es obtener respuestas, pero hay una clase de interrogativa que no espera ninguna respuesta por parte del receptor. Se trata de las preguntas retóricas, que por lo general suelen ser expresiones que buscan fomentar una reflexión o impulsar un pensamiento para lograr un cambio de actitud en el oyente.

“La mente es parte de nuestra alma y es lugar donde nacen y viven los pensamientos que expresamos con preguntas, palabras y acciones”

La mente es la responsable del entendimiento, la capacidad de crear pensamientos, la creatividad, el aprendizaje, el raciocinio, la percepción, la emoción, la memoria, la imaginación, la voluntad y otras habilidades cognitivas.

Ya que estamos hablando de preguntas voy a preguntar:

¿Quién fue el primero que se le ocurrió preguntar? y ¿Cuál fue la primera pregunta?

La primera pregunta en la historia de la creación está registrada en la biblia

La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer:

¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto? Génesis 3:1 NTV

Dios creó al ser humano a Su Imagen y Semejanza y antes del pecado no tenían necesidad de hacer preguntas. Le regaló la capacidad de pensar al darle la mente.

“Dios siempre desea lo bueno para nosotros, por eso desde el mismo inicio de todo llenó la tierra con cosas buenas en gran manera para que no tuviéramos necesidades”

Dios les confió a ellos la creación. Al darle la mente ellos tenían la capacidad de pensar y demostrar con sus decisiones si eran dignos de confianza, pero sabemos que ellos fallaron a la confianza de Dios y todo cambió. El ataque de la serpiente, entiéndase el diablo, contra la humanidad representada en Adán, no fue contra las cosas que Dios les dio, fue a la mente y lo hizo haciendo la primera pregunta.

“La estrategia que usó la serpiente para cuestionar la voluntad de Dios sigue siendo la misma, preguntar, no para inquirir respuesta, sino para sembrar la semilla de la duda pecaminosa”

¿De veras Dios les dijo…? La esencia de esta pregunta es retórica.

El diablo nunca ha estado interesado en quitarle nada a nadie, eso es lo que nos han hecho creer la religión, solo está interesado en nuestra mente. Su astucia pecaminosa en la pregunta comenzó a dar resultado, porque la mente comenzó a razonar.

“La mujer quedó convencida… Génesis 3:6 NTV)

El convencimiento no ocurrió rápido. Fue el fruto de la siembra en la mente de una semilla corrupta pecaminosa. Con esa primera pregunta la serpiente insinuó que no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal era inaceptable. Que Dios era demasiado restrictivo y la primera pareja humana merecía comer de su fruto para ser como dioses legítimamente.

Veamos la diferencia entre lo que Dios dijo y lo que la serpiente preguntó.

“Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, sin duda morirás – Dios (Génesis 2:16-17 NTV)

—¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto? – serpiente Génesis 3:1 NTV

Al hacer la pregunta retórica, la serpiente cuestionó el mandato de Dios, sembró un pensamiento pecaminoso en forma de duda en la mente del ser humano y generó la necesidad de responder por primera vez.

Aún tengo mucho más que enseñar al respecto, pero deseo que reflexiones sobre el hecho que Dios no tiene que preguntar porque es omnisciente. Lo que me maravilla es que por causa del pecado adámico, Dios en Su Gracia Eterna decidió preguntar por primera vez:

Entonces el Señor Dios llamó al hombre: ¿Dónde estás?Génesis 3:9 NTV

La primera pregunta que Dios hace y que tiene repercusiones eternas.

“Cuando Dios pregunta retóricamente ¿Dónde estamos? es porque no nos ha visto en el Árbol de la Vida, entiéndase que no estamos en Cristo”

Aprendí recientemente que si Dios no nos ve en Cristo, nos ve muertos.

Continuaremos…

¡Gracia y Paz!

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