¿Tienen miedo por la Tormenta?

Me parece que todos, en algún momento hemos experimentado el miedo lo cual es un estado emocional que surge como respuesta de la consciencia que se tiene ante una situación de eventual peligro para la vida. Hay unos compuestos químicos que se activan en nuestro cerebro que provocan esa sensación de miedo y surgen por la presencia de un estímulo que provoca ansiedad e inseguridad en las personas.

Miedo y cobardía no es lo mismo, porque cobardía es ausencia de valor, determinación y voluntad para actuar cuando es necesario ante una situación potencialmente riesgosa o comprometedora. También es necesario distinguir la cobardía de la prudencia, porque la prudencia es la capacidad de discernir el modo y el momento de actuar frente a una situación determinada.

La cobardía consiste en dejar de actuar debido al miedo de enfrentar las consecuencias. La persona cobarde sabe lo que es correcto, pero aún así decide no hacer lo correcto por temor a las consecuencias.

Indudablemente estamos viviendo una época donde impera, el miedo, la cobardía y escasea la prudencia.

Recientemente prediqué que la palabra miedo está presente en diferentes versículos de la Biblia, pero un pasaje específico el miedo se refiere al sentimiento de desconfianza.

Jesucristo en una ocasión le preguntó a sus discípulos, ¿Por qué tienen miedo?

35 Al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos al otro lado del lago». 36 Así que dejaron a las multitudes y salieron con Jesús en la barca (aunque otras barcas los siguieron). 37 Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua. 38 Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron.

39 Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. 

40 Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?».

41 Los discípulos estaban completamente aterrados. «¿Quién es este hombre? —se preguntaban unos a otros—. ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!». Marcos 4:35-41

Que clase de dos preguntas, ¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?

“Si nuestra teología bíblica ignora nuestras realidades naturales eventualmente nos frustraremos y decepcionaremos”

Esto es un claro ejemplo real de lo que se trata la vida en Cristo “Crucemos al otro lado del lago”, es que estamos de pasada por este mundo en el cual todos enfrentaremos tormentas. Jesús iba en la misma barca que atravesaba la misma tormenta. Mientras los discípulos tenían miedo, Jesucristo estaba durmiendo.

“No es que la Palabra estaba dormida, es que Jesús estaba confiado en la Palabra”

Jesucristo estaba confiado por eso reposaba, a pesar de que la tormenta natural estaba inundando el barco. ¿Qué está inundando tu vida? Los discípulos estaban con Jesús, pero no habían aprendido a descansar y confiar en Él.  

Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron.

Esa pregunta proviene del miedo, pero no el miedo como reacción ante una situación de peligro para la vida, sino del miedo por desconfianza. 

¿No te importa que nos ahoguemos? GRITARON

“Hay oraciones que son gritos de desconfianza por la falta de la fe auténtica”

Los sentimientos de miedo de los discípulos tenían que ver solo con sus propias vidas porque su seguridad estaba en bote de madera el cual se estaba inundando.

“No vamos a experimentar el reposo de Cristo si siempre estamos preocupados por lo que nos sucede en nuestras vidas mortales”

Por favor, recíbalo en su espíritu. Los discípulos están en el barco, en medio de una tormenta natural, pero su reacción fue producto de la verdadera tormenta que estaba en sus corazones.

“Las peores tormentas no son las que suceden como parte de la naturaleza, sino las que están en nuestra mente”

Son tormentas de desconfianza ante la falta de fe. Lo sé por las preguntas que les hizo el Señor.

Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. 

Ciertamente para Cristo todo es posible, de hecho, calmó la tormenta, pero la tormenta que Él desea silenciar es aquella que está en nuestros pensamientos.

Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?».

Es tiempo de que aprendamos a confiar en Cristo, reposando y descansando en Él. No podemos seguir teniendo nuestra confianza en el barco (cosas perecederas o materiales) o si hay o no adversidades tormentosas en la vida. De la misma manera que lo vieron descansar, debieron entrar en Su descanso.

Jesús les habló a sus discípulos sobre muchos asuntos que sucederían, pero no para que tuvieran miedo y desconfianza.

Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Juan 16:33 NTV

Cristo es nuestra Paz

Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas;

pero anímense, porque yo he vencido al mundo.

Solo Cristo es el que tiene la victoria sobre este reino terrenal. Nuestra victoria es Cristo.

¡Gracia y Paz!

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Victor dice:

    Muy buena aportación Pastor

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s