Cuando Dios Habla

“Arnaldo, nunca una Palabra que salga de mi boca regresará a mi vacía…si te dije que ibas a pastorear, entonces te levantarás y saldrás de aquí para lo que te encomendé”DIOS

Estas palabras aún resuenan dentro de mi. No fueron audibles naturalmente, pero si escuchadas en el espíritu. Sé que fue Dios, no tengo la menor duda. Era la primera vez que, en mi interior, en ese lugar que nadie puede entrar, en lo más profundo de mi ser, escuché a Dios.

Estaba hospitalizado casi moribundo por un fallo renal. Mi condición era grave y no me daban esperanza de vida. Cuando internalicé y acepté mi condición crítica le hablé a Dios con suma honestidad y sinceridad.

“Debemos aprender a orar con sinceridad espiritual para pedirle a Dios en humildad lo que ya nos ha dado en Cristo”

Reconozco que había orado en múltiples ocasiones, pero lo había hecho de manera religiosa. Oraba como lo hacía en público, con buena oratoria evangélica muy bien aprendida, pero no genuinamente del corazón. Había aprendido a orar ritualmente, casi sacrificialmente, lo que no sabía era hablar con Dios.  

“Habrá momentos en que como parte de un tiempo de oración no se pronunciará una palabra en lo natural, pero habremos orado en el espíritu de manera efectiva”

En aquel cuarto de hospital, hace 23 años aproximadamente, le hablé a Dios con honestidad espiritual. Estaba siendo dirigido por el Espíritu Santo para hablar con Dios de manera correcta y antes de pedir cualquier cosa, sentí una imperiosa necesidad de arrepentirme. Si, lo leyó bien, arrepentirme. Ya era evangélico, había sido bautizado, había sido miembro de una congregación, pero fue algo que tenía hacer, no por imposición, sino por disposición. No era un sentimiento de remordimiento ni culpabilidad, era algo indescriptible, que me daba gozo saber que me estaba arrepintiendo y recibiendo el perdón y el amor Dios.

Luego le hablé a Dios y le pedí que, si era Su voluntad que me sanara, pero si no, que mi alma no se perdiera. Fue entonces que me habló las palabras que les cité al principio. Palabras que me marcaron para siempre.

“Cuando verdaderamente Dios nos habla, jamás lo olvidaremos. Es como un eco constante en nuestro espíritu, porque lo que Dios habla no se lo lleva el viento. Sus Palabras son Eternas”

Llevo 22 años trasplantado de un riñón, donado por mi amada madre. 16 años pastoreando junto a mi esposa Janet Ginés y juntos hemos enfrentado múltiples adversidades, pero siempre sostenidos por la Palabra Eterna.

“Cuando Dios nos habla, no significa que nos irá bien necesariamente en la tierra, pero nos sostendrá en todo tiempo”

Cuando no hay Verdad de Dios en nosotros, corremos un alto riesgo de ser engañados fácilmente. Saber quienes somos, a quien pertenecemos, de donde venimos y hacia dónde vamos en Dios, es la base para vivir en el Propósito Eterno.  

¿Cómo enfrentas los momentos difíciles en la vida? ¿Cómo podemos salir hacia delante sin que los problemas acaben con nosotros?

Aprendamos a no negar la realidad del los problemas o la crisis. No podremos enfrentar lo que no estamos dispuestos a aceptar. No podemos pretender que las crisis no existen, minimizarlas o exagerarlas más de la cuenta. Cuando aceptamos la realidad, estamos en una mejor posición de expresar nuestra fe por medio del arrepentimiento.

“Cuando estamos claro quienes somos en Cristo y entendemos nuestro propósito y destino, tenemos claro que somos sostenido por la Palabra de Dios”

Tengamos claro que Dios no tiene que darnos lo que deseamos, pero si Él nos dará lo que preparó de antemano para nosotros. De eso se trata el Reino de Dios, Su voluntad en nosotros. Su Palabra nos sostiene. Su Reino nos gobierna.

Cada palabra de Verdad revelada a nuestra vida nos mantendrá firme en el día de la prueba. Nos da madurez. No podemos depender de lo que veamos o tengamos, porque sino nuestro enfoque será en lo material o no lo espiritual.

“El gozo es el resultado de la paz de Dios en nuestro interior cuando somos sostenidos por Su Palabra y la Palabra es Cristo”

La realidad es que no siempre podremos cambiar todas las circunstancias que nos causan dolor, pero sí podemos cambiar nuestra reacción ante ellas. La ansiedad ocurre cuando lo que quiero es diferente a lo que Dios ha hablado. Lo racional no puede seguir siendo la plataforma donde pretendamos que sea instalado el pensamiento de Cristo en nosotros, es en nuestro espíritu.

Dios sostiene todo con el gran Poder de Su Palabra, por eso te seguirá sosteniendo hasta el fin. Afírmate en Cristo

¡Gracia y Paz!

Un comentario Agrega el tuyo

  1. gorritz56 dice:

    Apreciado pastor Ginés, agradezco al Señor por tener la oportunidad de leer su escrito! Compartir con otros su experiencia, fe, y realidad, consuela, afirma, y fortalece nuestro vivir en Cristo. Gracias pastor por dejarse usar por el Espíritu de Aquel que todo lo sabe y todo lo ve. Un abrazo fraterno desde la distancia. 🙏

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s