Sacúdete

El título de esta reflexión nos lleva a pensar de inmediato en sacarse de encima algo. Sin embargo, lo que deberíamos sacudir es nuestra mente de todo aquello que no nos deja funcionar de manera correcta. Hay pensamientos que son como una carga pesada que no nos permite actuar en libertad. No sé si le ha pasado, pero hay ciertos pensamientos que uno trata de ignorarlos, pero ahí están, retumbando en la mente, molestando, taladrando nuestros sentimientos.

La palabra sacúdete se refiere a la acción de agitar el cuerpo o usar las manos para quitarse algo que está sobre uno. También es un término bíblico el cual aparece Isaías 52:2 RV60 refiriéndose a Jerusalén “Sacúdete del polvo, levántate y siéntate…”

“Hay pensamientos que no dejarán de gobernarnos a menos que nos sacudamos de ellos”

En los años de vida natural me he visto en la obligación de aprender a sacudirme de todo aquello que me deprimía, pisoteaba, lastimaba, denigraba, no me dejaba dormir, frustraba, desilusionaba, en fin, me estaba consumiendo. Sacudirse es algo que se va desarrollando en cada experiencia.

Todos, en algún momento, hemos sido víctimas de lo que piensan algunas personas sobre nosotros. También debemos reconocer que nosotros hemos expresado nuestras opiniones sobre otras personas.

“El poder destructivo o paralizante de una crítica dependerá de cuán fuerte son nuestros pensamientos acerca de nosotros mismos”

Alguien dijo en una ocasión, que nadie puede hacernos tanto daño como nuestros propios pensamientos. No está en nuestro control lo que piensan y como actúan los demás, pero si podemos controlar que nos afectará. En un mundo irredento será inevitable que algunos proyectarán su condición de negatividad y pecaminosa sobre alguien más.

“Quien pretende ofender y lastimar con su forma de pensamiento según su perspectiva, los define a ellos, no a nosotros”

Jesucristo fue objeto de burla, críticas, mofa, blasfemia, odio, rencor, ingratitud, envidia y persecución entre otros asuntos similares, pero estaba claro en cuanto a Su Misión en la tierra y Su Identidad Eterna. Cada vez que decía: “Yo Soy” dejaba claro que sabía quién era Él.  

¿De qué y cómo debemos sacudirnos? La respuesta es bíblicamente puntual:

“…ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, QUITÉMONOS todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al FIJAR LA MIRADA EN JESÚS, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe…” Hebreos 12:1-2 NTV

Examina que pensamiento se ha vuelto una carga pesada en ti que te impide seguir avanzando en la carrera de la vida. En especial aquello que no es de acuerdo con la naturaleza espiritual de un hijo de Dios.

“Hace tiempo que renuncié a mi derecho de sentirme ofendido, pero eso no significó que las ofensas terminaron, sino que ya no tienen poder sobre mi al ser todas ignoradas”

Las críticas a veces se interpondrán en nuestro camino, pero debemos abrirnos paso, no refutando sino ignorando. Esto lo aprendí de Jesucristo en lo relatado en Lucas 4:29-30. Las críticas son tan solo opiniones de las perspectivas que tienen las personas sobre una misma persona o asunto.

“Sacúdete de todo lo que dijo o te hizo alguien que se ha convertido un estorbo o un peso que no te deja avanzar”

Cuando alguien descarga su negatividad sobre otra persona es una proyección de los pensamientos que lo gobiernan evidenciados en sus acciones. Por eso que no a todo hay que dar explicaciones, contestar o refutar.

En una ocasión un grupo de sacerdotes desafiaron la autoridad de Jesús mientras enseñaba en el templo al preguntarle con qué autoridad hacía las cosas y quién le había dado el derecho. Leamos el relato en Mateo 21:24-27 NTV

“—Les diré con qué autoridad hago estas cosas si me contestan una pregunta —respondió Jesús—. La autoridad de Juan para bautizar, ¿provenía del cielo o era meramente humana?

Ellos discutieron el asunto unos con otros: «Si decimos que provenía del cielo, nos preguntará por qué no le creímos a Juan; pero si decimos que era meramente humana, la multitud se volverá contra nosotros porque todos creen que Juan era un profeta». Entonces finalmente contestaron:

—No sabemos.

Y Jesús respondió:

—Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas”

Sacudirse es una decisión que debemos tomar. Sacudirnos de las emociones y sentimientos que han sido nocivos y dañinos por tanto tiempo.

Sacudirse es un requisito para despojarnos de todo lo que no nos deja continuar en la carrera.

Sacudirse es reenfocarse para solo fijar nuestra mirada en Cristo Jesús.

¡Gracia y Paz!

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