Las Cosas están Malas

Es una expresión muy común decir que la cosas están malas y le añado que muchos están malos. Basta con hacer un corto resumen de los primeros seis meses de este año 2020 para darnos cuenta de que no todo va bien.

La Iglesia de Cristo está en este mundo, a pesar de que no pertenecemos a este mundo, pero tenemos un mensaje para este mundo. El sistema operacional de este mundo, que pretende regir nuestras vidas, está corrompido y quebrantado. Los sistemas políticos, las distintas clases de gobiernos y los sistemas económicos han demostrado su ineficacia. No podemos negar que estamos en un mundo dramáticamente afectado y destrozado por la maldad, perversidad y que lamentablemente a todos nos afecta.

“El ser humano reconoce que las cosas no están bien y hemos tratado en nuestras fuerzas y nuestra propia sabiduría, si es que se le puede llamar a eso sabiduría, resolver nuestros problemas existenciales”

Ante tal realidad, el pensamiento humanista y filosófico lo identifica como crisis de identidad. El concepto surge como consecuencia de la duda existencial, que se plantea la interrogante fundamental:

¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Para qué estoy en el mundo?

¿Qué hago con mi vida?

¿Para qué vivir si todos vamos a morir?

¿Soy feliz?

Preguntas sin respuestas o con respuestas incorrectas que llenan al individuo de profunda ansiedad y angustia. Miles de personas con cuestionamientos acerca de las razones que motivan y rigen los actos, decisiones y creencias que constituyen su existencia. Están vacíos, desanimados y desmotivados con una intensa tristeza y desasosiego.

De ahí que los sicólogos y estudiosos, los que se consideran expertos en la conducta humana, han elaborado una serie de teorías y conceptos sobre el porqué del comportamiento humano. Una de esas teorías es que el hombre nace bueno, como un libro con páginas en blanco. Que, como parte de su existencia en la tierra, sus experiencias y su interacción con la sociedad, todo eso se escribirá en el libro lo cual determinará su conducta. Teorizan que el origen de la maldad en un ser humano es por las malas influencias, por el aprendizaje y por el efecto de la sociedad.

Se alega que para resolver ese problema hay que incentivar a la autorrealización. Si al ser humano se le satisfacen todas sus necesidades básicas, físicas y emocionales, llegará a ser un ente auto realizado y de provecho. De ahí, la legalización de drogas, los conceptos de identidad de género, etc. En cierta medida estas teorías tienen parte de verdad, porque probablemente el medioambiente afecta la conducta y el desarrollo del ser humano y de igual forma el satisfacer las necesidades esenciales ayudan al desarrollo de un individuo. Pero en todas estas teorías humanísticas carecen del entendimiento correcto de la realidad espiritual del ser humano que es donde realmente estriba el problema.

Cuando pensamos en que alguien es bueno, realmente estamos juzgándolo a base de lo relativo. Decimos que una persona es buena o moralmente correcta porque tendemos a compararlos con otros seres humanos, que para efectos nuestros son malos. Usamos de punto de referencia a alguien que consideramos bueno.

¿Quién le enseñó matar a Caín?

¿En qué ambiente se desarrolló, cuál fue su influencia?

¿Qué película de alto contenido de violencia vio?

¿De dónde lo aprendió?

“El Origen de la Maldad es el Pecado”

“Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El pecado de Adán introdujo la muerte, de modo que la muerte se extendió a todos, porque todos pecaron” (Romanos 5:12 NTV)

Esta es la raíz de la maldad en los comportamientos humanos que se consideran perjudiciales, destructivos o inmorales y son la fuente de sufrimiento moral o físico. A causa de la desobediencia de un hombre, Adán, entró el pecado a través de él y se contaminó toda la raza humana. El pecado produjo la muerte espiritual. Entró en la raza humana y está en cada persona desde su nacimiento. En otras palabras, todos somos malos por naturaleza.

Aunque una persona crezca en un hogar o en un ambiente donde se le satisfagan todas sus necesidades básicas, es malo por naturaleza espiritual porque es un pecador.

“Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. Cuando mostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios. Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos, y nuestros pecados nos arrasan como el viento” (Isaías 64:6 NTV)

La tendencia del ser humano es al pecado y a rebelarse contra de Dios. Por naturaleza espiritual el ser humano se inclina al mal. ¿Cómo se explica este asunto espiritual a la mente carnal, al razonamiento humano?

“El hombre peca porque es pecador y no sólo es pecador porque peca”

Desde Adán fuera del Edén hemos adquirido la naturaleza pecaminosa que nos conduce a pecar sin necesidad de aprenderlo. ¿Hará falta más policías, más leyes, mas escuelas? ¿Más cultos, más iglesia, más oración, más ayuno, más humillación, leer más biblia sin entendimiento? ¿Qué hacemos, cómo lo resolvemos?

“No se trata de cambiar métodos ni sistemas humanistas ineficaces. Lo que hace falta no es una nueva naturaleza espiritual en el ser humano”.

No es mejorar el comportamiento, que en eso hemos sido bueno nosotros los evangélicos. Se trata de un cambio de naturaleza. La Iglesia de Cristo tiene la respuesta, el detalle no es tenerla. es comprenderla y proclamarla. Se necesita nacer de nuevo, espiritualmente. No se trata de más esfuerzos religiosos, eso solo combate temporeramente los síntomas. En ello radica el poder del nuevo nacimiento donde somos renacidos de la simiente incorruptible y somos participantes de la naturaleza divina.

“Lo quieran entender o no. Haga sentido o no al pensamiento humano, la respuesta es Cristo. Se trata de un cambio de naturaleza espiritual”

“Sabemos que los hijos de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque el Hijo de Dios los mantiene protegidos, y el maligno no puede tocarlos. Sabemos que somos hijos de Dios y que el mundo que nos rodea está controlado por el maligno. Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero. Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna. Queridos hijos, aléjense de todo lo que pueda ocupar el lugar de Dios en el corazón”  1 Juan 5:18-21 NTV

Adán representaba a toda la raza humana y Cristo actuó en representación también de una gran cantidad de seres humanos, aunque no de toda la raza humana, sino de “los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

¿Qué hizo Jesucristo en la cruz del Gólgota? Deshizo, anuló la maldición que trajo el primer Adán y que es responsable de todo el mal que ha sufrido la raza humana por milenios. Adán actuó en desobediencia y en un jardín perdió todo lo que Dios le había dado, pero Jesucristo actuó en obediencia y en otro jardín recuperó todo para nosotros.

Los creyentes nacidos de nuevo no nos deleitamos en el pecado ni somos esclavos de él, vamos madurando y renovando nuestra manera de pensar y transformando nuestra manera de vivir, pero seguimos siendo imperfectos en nuestra naturaleza humana pues todavía estamos en un cuerpo corruptible.

Que así nos ayude Dios a vivir en la nueva naturaleza espiritual la cual es Cristo en nosotros.

¡Gracia y Paz!

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. aliceanblog dice:

    Gracias Pastor. Dios lo siga usando para llevar la verdad de la buena noticia del evangelio.

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  2. Carmen Elba dice:

    Oro para que esta verdad cale en el alma de aquellos que aún viven en la ignorancia y que sea el Espíritu Santo quien los dirija a leer esta reflexión.Bendiciones Pastor!

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  3. Ivelisse Berrios Machado dice:

    Saludos al Pastor y a su amada esposa. Compartiré este escrito tan acertado! Lo sigo desde Humacao. ☝️

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  4. Ángel M. Quiñones Pinela dice:

    Palabras cargadas de sabiduría y es necesario reflexionar en ellas, porque hay hijos de Dios que aún no han internalizado lo que se nos ha otorgado en Cristo, entre ellas que el pecado no debe tener dominio sobre un hijo de Dios. ¡Bendecido pastor!

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